Venezuela, tierra de gente
generosa
©Giuseppe Isgró
Venezuela
tierra de gente generosa, con valores elevados; madre de Libertadores;
políticos de elevados calibres que construyeron el esplendor de Venezuela, en
modelos ejemplares de democracia, admirados u emulados foráneamente.
Intelectuales
del calibre de Juan Vicente González, Arturo Uslar Pietri, Isaac Pardo, Mariano
Picón Salas, Andrés Bello, Tomás Polanco Alcántara, Rómulo Gallegos, Teresa
Carreño, Teresa de la Parra, Caracciolo Parra Pérez, Amenodoro Urdaneta, José
Vargas, Fermín Toro, y tantos otros.
Grandes
juristas como Luís Sanojo, Aníbal Dominici, Arminio Borjas, René de Sola,
Humberto Bello Lozano y Nicolás Vega Rolando.
Empresarios
de elevada dimensión humana, como Eugenio Mendoza y Vicente Lecuna, por
mencionar solamente dos, y gente que hoy dispersa por el mundo, es apreciada
como un recurso humano de invalorable aporte al desarrollo mundial. Pudiendo
haber dado su aporte a la construcción de una gran nación patria, se ha visto
en la necesidad de emigrar buscando tierra fértil donde su ingenio pueda
prosperar.
Unas pocas
noches oscuras, un puñado de mentes de estrechas miras que no se corresponden
con la grandeza tradicional del país, que no tiene generación de relevo, y
destinada a salir del escenario en el tiempo perfecto de Dios. Nadie sabe para
quién trabaja, al igual que cachicamo lo hace pa´ lapa. Sin saberlo, todos
cumplen una finalidad divina, en un momento dado histórico. Se refleja lo que
debe ser emulado, por sus efectos en sintonía con el querer unánime de todos.
Unas pocas
noches oscuras, repito, no cambiarán la gran historia que, aún, Venezuela tiene
por escribir, y escribirá, en el concierto de los siglos, de los milenios y de
edades por venir.
Tiempos de
gloria para la Patria están cercanos en el horizonte y la gente capaz de
efectuar la transformación de la Gran Venezuela, hoy se encuentra en todas
partes, sonriente, efectiva en el servicio, y también, abundantemente,
desinteresada, si se es capaz de ver una realidad que está allí, a la vista de
todos. Porque, así es la gente de Venezuela, servicial, sonriente, afable,
efectiva.
En cualquier
lugar donde uno entra, hay una cara sonriente: la sonrisa venezolana, hermosa y
radiante, que preanuncia épocas gloriosas para la Patria. Son sonrisas que
expresan confianza en el futuro, esperanza de tiempos mejores, que siembran las
semillas bondadosas del progreso por el servicio efectivo.
Y si unos
pocos dejan de recibir esas expresiones características del pueblo venezolano,
es que por donde van lo hacen clavando el aguijón, y cada quien recibe lo mismo
que da, inevitablemente.
Las minorías
excepcionales no cambian la realidad positiva mayoritaria. Los nombres
gloriosos de la Patria se seguirán recordando para emular su ejemplo de
dignidad; los otros serán olvidado, como tantos que hoy la Patria ha olvidado,
para que las nuevas generaciones no tengan a la vista ejemplos que no tienen
nada que aportar, positivamente hablando.
Muchas
naciones hoy están abriendo generosamente las puertas a incontable número de
personas que buscan nuevos ambientes donde servir con su ciencia, arte, técnica
e ingenio, que contribuirán al progreso de quienes les acojan, como lo hicieron
tantos inmigrantes que a Venezuela llegaron por la década de los años 50 del
siglo XX, y en tantas otras, a lo largo de la historia. Su aporte, sin duda, ha
sido de incalculable valor en lo étnico, cultural, económico y desarrollo
integral de la nación. Eso mismo está ocurriendo con los venezolanos en el
mundo, Por supuesto, siempre hay algunas pocas excepciones que no rompen la
regla.
Los líderes
que no han estado a la altura de dirigir una nación fantástica como Venezuela,
aunque algunos quieran creer lo contrario, algún día, en solitarias noches,
lamentarán la oportunidad pérdida para que la historia recordase sus nombres.
Porque, a no dudarlo, algunos nombres serán olvidados, por cuanto, eso siempre
ocurre de esa manera, en cualquier parte del mundo. Pero, la suma de las
expresiones creadora de esta gente maravillosa que es la de Venezuela, y de
tanta otra que ha llegado de múltiples lugares del planeta, haciendo de la
Nación su propio hogar, todo ese esfuerzo sumando, se observará como una obra
de arte uniforme, hermosa, de sublime luminosidad: Y entonces, propios y
extraños, como antes, ahora, y como ahora, a lo largo de los tiempos venideros,
en una sola voz, exclaman y lo harán millones de veces más, cada día: Qué bella
es Venezuela, Patria grande y generosa; aquí no cabe lo pequeño a menos que
quiera con la Patria, engrandecerse como persona, contribuyendo a su progreso.
Adelante
Venezuela: nadie osará detener tu progreso y tu gloria de gran Nación.
Adelante
Venezuela: Bolívar, Miranda, Sucre, Páez, Andrés Bello, y millones de seres de
luz que les siguen, avanzan portando en su manos derecha la antorcha de la
Libertad, la Justicia, el Amor y el perdón emancipador, emulando de Gandhi, el
ejemplo.
Adelante,
Venezuela, nadie detendrá tu marcha hacia el progreso, y quien intentara
hacerlo, la misma corriente bienhechora de elevados estados de conciencia, le
irán conduciendo donde ya no podrán perturbar la paz de las aguas tranquilas de
la prosperidad integral de la Patria.
Escrito a
vuela pluma, con ímpetu de amor patrio y gratitud, si así puede decirse. El
mundo, con todo y las pocas excepciones, jamás podrá olvidar la generosidad de
Venezuela: Venezuela la Grande. Ayer como hoy, hay que recordarlo: los diamantes
están en el suelo patrio; la grama no es más verde fuera que aquí adentro,
aunque lo parezca.
Las grandes
oportunidades del futuro, están aquí, ahora, en Venezuela.
Un gran
líder, político, empresario, intelectual, artista, industrial, o de cualquier
índole, en cualquier lugar del mundo donde se encuentre, que soñare con el
mejor escenario para demostrar el calibre de su liderazgo, podría recorrer el
planeta entero, y en ningún lugar encontraría el escenario ideal, que hoy, y en
cualquier momento, le ofrecería Venezuela. Un escenario de 60 años por delante,
-y mucho más- espera por la nueva generación de líderes que emergerá en breve
tiempo, sin lugar a duda. Hay que prepararse para ello. Esperemos y lo veremos,
Dios mediante!!!

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